martes, 28 de abril de 2009
Pandemonium
Que hacer si la epidemia llega a tu ciudad...
viernes, 17 de abril de 2009
Clásicos para clasemedieros
lunes, 16 de marzo de 2009
Los recovecos del placer
lunes, 9 de marzo de 2009
Porque correr un maraton de 10 kilometros?
Porque No se puede vivir con tanto veneno*
- El segundo fantasma aparecio encima de la mesa de la cocina.
- El tercero en la puerta del edificio B de la universidad. Los demas ya no me acuerdo cuando aparecieron.
- En el Maraton VW 10 Km. 2009. El senor Fernando y su hijo empezaron la carrera 20 minutos despues del banderazo de salida.
- Posibles causas: El trafico, veinte minutos de calentamiento de ultimo momento, el utimo cigarrito pa los nervios, un ataque de panico.
- El senor Fernando llego en el lugar 1723. Justo antes de un joven morenito cuyo nombre desconocemos. (principalmente porque no le preguntamos) (uno no anda corriendo maratones y preguntando los nombres)
- Tiempo oficial: 1 hora con 25 minutos.
- Solo 4 personas pasaron la meta detras de el.
- Creo importante aclarar que el senor Fernando tiene 60 anos cumplidos.
- Cuarenta minutos despues, algunos padres celebraban la premiacion de una carrera de 400 metros para sus ninos.
- Y Angel (el hijo del senor Fernando y... treinta anos mas joven) llegaba a la meta.
- Sus tiempos y su llegada ya no quedaron registrados.
- Habian levantado todo.
- El nino ganador recibio un pleisteishon y una dotacion de sonrics.
- Angel recibio: 1 botella de agua. Los aplausos del chofer de la ambulancia que lo acompano los ultimos 2 km. Las palabras de aliento de un obrero de VW que decian, muy bien muy bien, ya casi ganas... y la sonrisa del nino que cargaba su pleisteishon nuevesitito.
- Hoy estoy aprendiendo a abrocharme las agujetas de nuevo.
- He perdido la sensibilidad en las piernas y el gusto por la vida.
- Tampoco siento mis testiculos.
- Cuando recupere la movilidad de mi espalda, he decidido retirarme a vivir en el campo y dedicar el resto de mis dias a la contemplacion astracta (asi... sin b) de la naturaleza.
- Ahora leo la Biblia para recuperar mi fortaleza.
- Ahora se que Jesucristo me ha dado una segunda oportunidad y voy a aprovecharla.
- Dicen que los fantasmas son por falta de oxigeno en el cerebro.
* La frase no es mia. Es de una filosofa colombiana llamada Chaquira Chaquira
lunes, 2 de febrero de 2009
Olvidos sin importancia
Hay que decir que decir "clase media" es medio decir. Lo cual significa que uno no es rico, pero tampoco pobre; no es ignorante del todo (se sabe -o se cree saber- sumar, restar, firmar vouchers, leer los instructivos de los electrodomésticos y lo que significan frases como "kilómetros por hora" o "para toda la vida"), pero tampoco culto; no es inocente, pero tampoco malévolo; no entiende que es una lucha de clases, pero se suma a las más posibles; no sabe un coño de filosofía, pero toma café en grupo mientras usa palabras como democracia, libertad, institución o paradigma.
O sea que se repudia a lo de abajo, se aspira a lo de arriba, se come el mole con cubiertos.
También es causa de mala memoria. Poco a poco, o de madrazo, se le olvida que, no hace mucho, en lugar del plastiquito azul paga todo en la cartera, traía una cartita de la última novia pa-ra-to-da-la-vi-da y en la bolsa, en lugar de las 45 llaves del coche, de la casa, del negocio, unas cuantas moneditas que alcanzaban o para el autobús de regreso o para los famosos cigarros sin filtro con papel arroz. No se acuerda, no quiere acordarse, que su viaje más largo fue a la pirámide de Cholula y su actividad más glamurosa caminar por alguna plaza comercial semi de moda creyendo que tiraba el rostro. Su bebida favorita no era el whisky on the rocks (¿what?), sino una caguama banquetera. Su ilusión automovilística posible era un vochito 85 y no el jetta último modelo que todo mundo tiene ahora, por lo menos en la cabeza, por dios santo, hasta en la cabeza, madre mía, lo único en la cabeza.
Así que ya no es (en sus pláticas, en su memoria, en su cama, en su casa), el pobrecito adolescente que pedía coperacha para invitarle el helado más caro de la historia a la dulce niña de ojos miel que se dignó a regalarle una sonrisa. Qué va. Ahora cuenta que ella, la hermosa hija de los Iturralde, se moría por usted, que la sedujo con su encanto, con su don natural de casanova y le hizo el amor con la infinita pasión de los quince años. Ahora la única revolución posible está en el departamento de quejas y en las filas del banco con el de la camisita azul del de adelante. Los pobres siguen siéndolo por huevones mientras usted y yo seguimos chingándonos cada día para hacernos un futuro después de años de partirnos la madre en la uni, porque no, nunca nos volamos las clases ni pasamos de panzazo ni le copiamos al de junto ni nos hicimos amigos del profe buen pedo.
No. Nosotros jamás de los jamaces fuimos nada de eso y no tenemos ni la mitad de lo que merecemos.
Instrucciones para ser el otro
lunes, 19 de enero de 2009
Ni tú ni yo
No eres tú, soy yo -me dijo tan convencida, que por un momento (unos 10 ó 12 años), estuve a punto de creerle. Pasado el tiempo mencionado, comprendí que era su forma de mandarme directito a la chingada. Y no vaya usted a creer que soy idiota, nononó, todo lo contrario, lo que pasa es que ni las mentes más brillantes son capaces de estar lúcidas al cien por ciento. Digamos que en este caso era un desliz, un devaneo, un medio tiempo de un partido fragoroso. Pero las aguas vuelven siempre a su nivel y se comprende todo. Hasta que se repite la misma escena otra vez, y luego otra y otra y otra más. Así que uno empieza a sospechar ligeramente que tal vez, sólo tal vez, sea uno y no ella.
Por eso, ahora, convencido, juro que sin un resquicio de falsedad en todo mi ser, he dicho una docena de veces francamente en el último mes: No eres tú, soy yo.
Seguro usted, amable lector, me comprenderá con claridad, si no, no se preocupe, no es usted el que no entiende, soy yo el que no se explica.
miércoles, 7 de enero de 2009
Queridos reyes magos
domingo, 14 de diciembre de 2008
Instrucciones para jugar un juego
Me dijo un día: Necesito un cambió en mi vida. En eso momento pensé que era su manera de decirme que ya no era ni su vida ni su amor ni su cielo ni su nada. Pero no. Al día siguiente llegó con nuevo corte de cabello y un color indescriptible. Maravillosa manera de reactivar las pequeñas felicidades en 48 minutos. Cuando empecé a notar que también yo necesitaba un cambio, traté de emular aquello. No funcionó. Pasar de hippie come flores a soldado raso en términos capilares no representó nada que me hiciera sentir diferente. Así que intenté algo más riesgocito. De la noche a la mañana pasé de ser un anarquista mediático (si se permiten revoluciones institucionales no veo por qué a mí no se me iba a permitir ser aquel engendro híbrido que sepa dios qué coño significaba) a un modesto clase medierito, con trabajito en regla, noviecita pudorosa con planes a futuro y comiditas familiares los domingos. No me convencía mucho, pero era cuestión de dejar pasar tiempito para acomodarme en la nueva circunstancia. Mi formación de economista me aconsejó esperar, como en cualquier negocito, por lo menos un añito para ver los resultados. La vida, que es más culera, me mantuvo no uno, sino 3 en el intento. Hoy, 48 meses después, se decreta oficialmente el cierre definitivo del changarro. Vendo, traspaso, remato, regalo, pago por deshacerme de todo el numerito. Comer flores, a pesar de la inflación, la recesión y la caída de las bolsas en el mundo, sigue costando mucho menos que gastar la poca energía que aún nos queda en seguir juntando fracasitos cotidianos. Ser un muerto de hambre bueno para nada, me va mejor que ser un muerto de hastío bueno para todo. Los domingos siguen siendo tan aburridos como siempre.